CARLA BRUNI ES LA ÚLTIMA PRIMERA DAMA DE FRANCIA
Tras un noviazgo relámpago con Nicolás Sarkozy y una boda en la más estricta intimidad en el Elíseo, Carla Bruni se ha convertido en la última Primera Dama de Francia. La segunda en menos de un año de presidencia sarkozyana, después de que Cecilia, ex esposa del mandatario galo, dejara en octubre de 2007 su papel oficial de consorte, del que, por otra parte, se quejó en más de una ocasión: “No me veo haciendo de Primera Dama. Es algo que me fastidia”. Su sucesora toma el testigo, por ahora, con los depósitos llenos de confianza en que podrá resistir recepciones, cenas oficiales, viajes… -como se espera que haga cualquiera que asuma su recién estrenado puesto-, y, a la vez, continuar cosechando éxitos en sus carreras musical y de modelo, cometidos algo más peregrinos para la esposa del Presidente de la República francesa. Así que si bien Cecilia se definió como una Primera Dama “políticamente incorrecta”, los testimonios y apuntes biográficos de Bruni apuntan que tampoco ella será una al uso.
Opuesta a Sarkozy
Dicen que los polos opuestos se atraen. Y para muestra, un botón. Carla Bruni, próxima a la izquierda burguesa, fiadora de la derrotada candidata socialista al Elíseo, Ségolène Royal, y contraria a la política migratoria del mandatario, podría considerarse la antítesis de Nicolás Sarkozy. “Mis padres siempre han votado a la izquierda. Es un tradición. Nunca votaré a la derecha”, dijo la cantante el pasado año a un diario británico. Pero les unió el destino y la física hizo el resto. Se conocieron el pasado 3 de noviembre, cuando el Jefe de Estado recibió a una comisión de artistas. El flechazo se produjo pocos días después cuando volvieron a encontrarse en una cena en casa de un amigo común y, tan sólo una semana más tarde, la pareja se mostraba feliz y enamorada por primera vez en el parque temático de Eurodisney. El resto del noviazgo discurrió igual de acelerado. Parece, de hecho, que la velocidad es una tónica en su vida, tanto profesional como sentimental.
Nació hace 40 años en Italia, en el seno de una familia acomodada y musical. Carla y su hermana mayor, la actriz y cineasta Valeria Bruni-Tedeschi, son fruto de la relación extramatrimonial que tuvo su madre, la pianista Marisa Bruni-Tedeschi, con un industrial que componía óperas. Pasó su infancia entre exclusivos colegios de Suiza y Francia, donde se instaló con su familia en 1973, huyendo de las amenazas de las Brigadas Rojas. Estudió música, piano y guitarra, inició estudios de arte y arquitectura, que no acabaría, y, a los 19 años, emprendió una carrera de modelo, llegando a figurar entre las top model de los 90 y ganando, como tal, cifras astronómicas. Se lanzó entonces a la música y, tras escribir para otros artistas, sacó a finales de 2002 su primer álbum, Quelqu´un m´a dit, que vendió dos millones de ejemplares y fue premiado con un galardón de la música francesa. El segundo álbum No promises, lanzado a comienzos de 2007, no alcanzó el mismo éxito.
Largo curriculo sentimental
Al compás de sus éxitos profesionales, Carla cosechaba triunfos sentimentales. Recientemente declaró que le aburre la monogamia y que si bien el amor dura “mucho tiempo”, “el deseo ardiente dura dos o tres semanas”. Toda una declaración de intenciones de una confesa “devorahombres”. Entre sus conquistas amorosas figuran roqueros como Eric Clapton, que ha lanzado recientemente una autobiografía, de título Clapton. La autobiografía, en la que dedica algunas jugosas líneas a su relación con Carla -”Empezamos a salir y en muy poco tiempo estaba obsesionado con ella. (…) Me insinuaron que Carla tenía tendencia a cambiar de hombre rápido, a veces de manera bastante despiadada”-y Mick Jagger, así como, supuestamente, los actores Kevin Costner y Vincent Perez o el político socialista francés Laurent Fabius. Sin olvidar su historia de amor con el padre de su hijo, Aurélien, de seis años, el filósofo Raphaël Enthoven, cuya esposa, Justine Lévy, hija del filósofo Bernard-Henry Levy, relataría en un ácido libro cómo la artista, a la que llama Terminator, le robó a su marido, después de haber vivido con el padre de éste.
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